El término Quiromasaje se utiliza para definir los estudios de ámbito privado impartidos inicialmente en España y posteriormente en otros países de habla hispana, sobre el arte y la técnica de una determinada modalidad de masaje. Etimológicamente, procede de la unión de la voz griega "κιροσ" osea "quiros", que significa "manos", con la voz “masaje”. Es decir, Quiromasaje significa literalmente “masaje con las manos” diferenciándolo así del masaje mediante aparatos electro-mecánicos.
Su definición práctica es: “El Quiromasaje es un método de valoración (mediante la palpación) y tratamiento manual aplicado sobre la cubierta corporal y transmitido por la presión mecánica de las manos a los diferentes órganos y tejidos del cuerpo humano, que tiene a la vez, efectos reguladores sobre la sensación general de la energía, los estados de ánimo, el cansancio y en general sobre el psiquismo. Según la indicación y los objetivos del tratamiento propuestos podremos llegar a efectos y acciones precisas”.
Uno de los primeros registros de la palabra masaje y de la descripción de su uso, se encuentra en unos textos que provienen de la Antigua Mesopotamia. Concretamente en un libro escrito en sumeri y acadio titulado “Mushu'o” ("masajes"). Según estudios publicados a finales de marzo del 2007 por Bárbara Böck, filóloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), los antiguos sumerios practicaban masajes hace ya 4000 años. El tratamiento del masaje está documentado en el inicio de estas fechas.
Por otra parte, la acción de llevarse la mano y acariciarse o presionarse con firmeza la zona dolorida es una respuesta refleja para aliviar el dolor o la tensión, podría considerarse la forma mas primaria de masaje y este como una de las primeras herramientas terapéuticas utilizadas por el hombre para comunicarse y proporcionarse un recurso natural contra el dolor o la tensión. Es así tanto como que hoy es una práctica arraigada en la cultura de todos nuestros pueblos y tradiciones. Su evolución ha ido paralela al de la sociedad, adaptándose a las características climáticas y temperamentales de cada pueblo, hasta convertirse en el sistema que hoy conocemos por “tacto estructurado”, y del que el Quiromasaje forma parte.
La palabra Quiromasaje (a partir de ahora QM), fue utilizada por primera vez en España por el Dr. Ferrandiz García (1893-1981), que cursó estudios de Naturopatía en los Estados Unidos y en Suiza, donde se formó junto al Dr. P.A. De Forest en el masaje tradicional europeo. El enérgico masaje sueco, sistematizado por P. Henrik Ling (1776-1839). Ling, a su vez, había nacido en Suecia. Viajó a la China y a su vuelta importó diversas técnicas de masaje con las que desenvolvió el “sistema sueco de ejercicio y masaje", del que el Quiromasaje es una adaptación.
Sin embargo, la constancia escrita de la práctica profesional del masaje en nuestro país es anterior al 1900. En esta época, los Doctores J. Solé i Forn y Joan Vendrell (de los Hospitales de Santa Cruz y de Nostra Senyora del Sagrat Cor de Barcelona), publicaron una exhaustiva descripción de: “...los movimientos técnicos que la mano ha de efectuar para aplicar masaje...”.Y de las “...maniobras operatorias del masaje manual...” a las que designa como: amasamientos, fricciones, presiones y vibraciones; especificando así mismo los objetivos del masaje y las diferentes técnicas de tratamiento. Su “tratamiento para la obstrucción intestinal mediante masaje”, llegó a ser muy útil y famoso, así como el del “masaje ginecológico”, terapia esta última reservada en la actualidad para la Osteopatía. En fechas similares el Prof. Dr. Albert Hoffa (1859-1907) fue perfeccionando las técnicas de masaje sueco y publicó en 1893, su obra: ”Técnica de Masaje”, en la que instruye sobre los aspectos fundamentales y mas clásicos de la técnica.
La Primera Guerra Mundial (1914-18) sembró de desastre el mundo, eliminando gran parte de su población y con ello a muchos profesionales, entre los que se cuentan, entre otros, gran número de masajistas. Desgraciadamente la paz se vio brutalmente interrumpida de nuevo con el golpe de estado y la sangrienta Guerra Civil Española (1936-39). Así como la posterior y cruel Segunda Guerra Mundial (1939-45) -en la que murió el 2 por ciento de la población mundial-. Por lo que entre otras practicas profesionales, el ejercicio del masaje sufrió importantes altibajos.
En un principio, el tratamiento a través del masaje se popularizó, al demostrar sus beneficios en la recuperación de multitud de lesionados y heridos de las guerras. Pero de nuevo decayó, al popularizarse los instrumentos de estimulación y rehabilitación electro-mecánicos y también por la falta de preparación científico-médica de algunos masajistas. Esto impulsó, a los que quedaron después de las grandes guerras y genocidios a instruirse e incorporarse al campo de la relajación, estética y el mundo del deporte. Apartándose de la práctica terapéutica popular, momentáneamente.
En nuestro país, paralelamente a los trabajos del Dr. Solé i Forn, Vendrell y a los posteriores del Dr. Ferrandiz en Barcelona, hace falta añadir los del profesor F.P. Carro a Lugo, que dejó expuesto en su libro, un minucioso análisis de los efectos fisiológicos derivados de las maniobras del masaje y plantea la necesidad de crear en España una Escuela de Mesoterapia anexa a La Facultad de Medicina. A la vez que dicta una norma: “los resultados del masaje como medio terapéutico dependen: primero de la exactitud de su indicación en cada caso especial y segundo de su aplicación correcta”.
El QM ha dejado atrás el uso exclusivo de maniobras clásicas y ha integrado otras técnicas, principalmente maniobras de masaje japonés, digitopuntura, del masaje sensitivo o de las técnicas miofaciales entre otras. Cumpliendo así la tendencia actual en el tratamiento manual, ir hacia la ocupación de técnicas de masaje ecléctico (ecléctico o combinado).
En la práctica el QM se basa en la utilización de una combinación de movimientos técnicos "parecidos" a los de pastar una masa de pan, denominados maniobras de Amasamiento y de otros que aportan un componente de fricción, presión, percusión, vibración, mas el uso de la cinesiterapia pasiva adecuada a cada situación: estiramientos, movilización articular, etc.
Estos movimientos sirven tanto para tratar y prevenir malestar o dolencias, como para darse un respiro después de un día, una semana... meses... de acumulación tensional. Y se dirigen a aliviar o a ayudar a que desaparezca la tensión muscular por alteraciones posturales; tratar la falta de tono (p. ej: después de largos períodos en cama, después de la retirada de una inmovilización estricta tipo vendajes de yeso); o para estados de tensión muscular hipertónica.
El masaje mejora el funcionamiento de las articulaciones, aumenta el riego sanguíneo y favorece los movimientos peristálticos del colon. Al incrementar el drenaje de fluidos (linfa y sangre), se optimiza el funcionamiento de los órganos y el transporte de oxigeno en la sangre. Así mismo las maniobras de “abombamiento” favorecen el “efecto de limpieza pasiva”, eliminando las sustancias de residuo producidas por el metabolismo muscular. Y de una manera indirecta, el masaje colabora activamente en la regulación y el equilibrio de los estados anímicos.
Los beneficios del masaje han llegado hasta nuestros días evolucionando desde las técnicas mas simples para proporcionar relajación y favorecer el sueño, hasta la evolución más específica de algunas más complejas para aliviar o eliminar dolencias concretas del cuerpo y/o el organismo.
A continuación se especifican los principales efectos:
Mecánicos: en referencia a como las fuerzas mecánicas relacionadas con cada maniobra afectan a los tejidos.
Fisiológicos-higiénicos: Cuando se hace el masaje a una persona sana para proporcionarle mayor vigor al organismo o para aliviar el cansancio y que esté asociado a la práctica de ejercicio físico o gimnasias suaves, y/o sauna, baños de vapor o baño turco, etc.
Preventivos: Se cumplen cuando se localiza y delimita por palpación una zona tensa o con posible lesión, le comunicaremos al sujeto que recibe el masaje y si fuese factible se trata. A parte de aconsejar que el tratamiento esté hundido a la práctica de ejercicio moderado, se consigue fomentar el bienestar y que el masaje perdure. Cumpliéndose así varias de las funciones del terapeuta manual: cuidar-prevenir, tratar y promover la salud.
Terapéuticos: cuando se utiliza el masaje para mejorar la función circulatoria, recuperar la movilidad perdida entre los tejidos dañados, aliviar i/o reducir el dolor, o para optimizar la conciencia sensorial. Por otra parte, en el momento en que el masaje proporciona soporte humano, relajación y bienestar, ayudando en la recuperación y el mantenimiento de la salud se convierte en un acto terapéutico.
Estéticos-higiénicos: al movilizar la piel se provoca un efecto mecánico de arrastre y limpieza de esta, eliminando así las células descamativas. Cuando el QM tiene la finalidad de mejorar el aspecto externo de la persona, eliminando depósitos de grasa, devolviéndole al músculo su tono y relajando el cansancio. Tiene resultados higiénicos ya que al eliminar el cansancio en una persona sana produce un resultado estético.
Deportivos: cuando se realiza para preparar a un deportista con finalidad competitiva antes, durante y después de la práctica del mismo.
Psicológicos-anímicos: el contacto de la mano experimentada proporciona calma, seguridad y confort a la persona tratada. También relajación a la vez que regula y disminuye la tensión psicofísica.
La combinación de acciones y efectos generan una respuesta sobre los diferentes tejidos y órganos, así como cambios positivos y equilibrantes sobre los diferentes estados de ánimo y de energía.
La suma de efectos y acciones del masaje activa la capacidad de autocuración del organismo.